Uno de los yacimientos mineros que consideramos más emblemáticos para nosotros, pero casi desconocido para los coleccionistas de minerales, son las minas de Garro.

Recientemente desde el museo estamos retomando la grata labor de volver a explorar e investigar todos los yacimientos mineros situados en nuestro entorno más cercano, que de la mano de nuestro amigo, compañero y colaborador Igor Lasuen, gracias a su inquietud y ganas de aventuras estamos descubriendo nuevos minerales y mejorando los que ya teníamos expuestos en las vitrinas del museo.

Situadas en el fondo de un angosto y lúgubre valle formado por el arroyo Laminarteko Erreka bajo el caserío Garro y perteneciente al municipio de San Andrés de Etxebarria, aunque geográficamente se encuentra muy cerca del barrio San Miguel de Elgoibar.

Situación actual

Las minas de Garro seguramente que en su momento de máximo apogeo tuvieron cierta entidad, aunque lo que hoy queda en pie esté prácticamente irreconocible y enormemente transformado por la naturaleza y la violencia de las grandes avenidas provocadas por las lluvias en un valle de gran pendiente y estrechez.

Minas de Garro

Mina inferior, podemos observar la labor minera abierta en el cantil rocoso.

Actualmente podemos reconocer dos bocaminas de muy difícil acceso, situadas en la margen izquierda del arroyo sobre un cantil rocoso, que dan acceso a unas cortas galerías de 13 y 16 metros respectivamente. Una de ellas incluso aún mantiene el antiguo entibado de madera. También podemos observar algunas labores de escasa entidad a cielo abierto, zanjas que corresponden a desvíos del cauce del río seguramente para el lavado del mineral extraído de las minas y que quizás también pueden ser asociados a trincheras de ferrocarril minero como comentaremos más adelante. Existe igualmente en la margen izquierda del arroyo una pequeña galería que en su tiempo se usó como polvorín, una construcción de bastante envergadura, situada en la margen derecha y en precario equilibrio sobre un vertical cantil rocoso que se usaba como casa de los mineros, también una caseta de buena factura con el techo de hormigón y con armadura de rieles mineros, en cuyo interior aún se conserva un generador hidráulico de electricidad en buen estado con su entrada de alimentación de agua y su desagüe correspondiente. En un nivel superior y situado a unas decenas de metros sobre la caseta del generador, existe un depósito de aguas o pequeño embalse con un muro de hormigón fino, seguramente hidrófugo, de unos treinta metros de largo que alimentaba con la fuerza del agua el generador, aún podemos observar también varias escombreras en ambas márgenes del río así como en medio del cauce de este.

Minas de Garro-

Mina superior, observamos al fondo el entibado de madera.

Historia de las minas de Garro

Muy amablemente Venancio Oñederra Ansola propietario y muy antiguo morador del caserío Garro nos contó numerosas historias, anécdotas y recuerdos de las minas que se sitúan en las inmediaciones de su casa, Venancio dice recordar que en la margen izquierda del arroyo Laminarteko Erreka había una pequeña mina que los obreros usaban de polvorín guardando en ella los explosivos utilizados en la mina, hecho que indicaría que la entidad de la explotación era de cierta envergadura. También recuerda en la margen izquierda las dos pequeñas minas que son las que actualmente se pueden visitar. Monte arriba también junto al regato pero ya situadas en la margen derecha recuerda otras dos minas, estas bastante mayores que las mencionadas en líneas anteriores, otras dos en la margen derecha situadas prácticamente frente a las dos pequeñas que aún se mantienen en pie y justo bajo estas en el propio cauce del rio donde actualmente hay una pequeña cascada se situaría la de mayor tamaño de todas ellas, que quizás sería en forma de pozo vertical, por lo que deducimos que el arroyo en su día fue desviado de su cauce. Otro dato muy curioso aportado por Venancio es que ciertas partes del rio estaban cubiertas con una cobertura de madera, quizás para poder caminar mas cómodamente por un sitio tan angosto y de difícil acceso. Recuerda perfectamente que había vías y vagonetas para la evacuación del mineral y los escombros, ya que años después de cerrar la mina usaron los rieles para ciertas construcciones, cosa que refuerza nuestra creencia en la importancia de las minas. Nos cuenta que la casa de mineros, situada en la margen derecha, podría albergar a unos 20 operarios aproximadamente, y cerca de esta se situaba una caseta que albergaba un generador hidráulico de electricidad usado para las labores mineras y alimentado por el agua almacenada en un pequeño embalse situado en la ladera del monte y su correspondiente acequia que desviaba parte del caudal del rio hacia el y poder llenar el depósito. Este generador, según Venancio, alimentó después de cerrar las minas a siete caseríos cercanos lo que nos da una idea de su potencia.

Otros recuerdos curiosos de Venancio fue la manera en cómo la mina quedó destruida, el día 14 de octubre del año 1953, cuando unas catastróficas riadas que afectaron a gran parte de Gipuzkoa, causando pérdidas multimillonarias y la muerte de 27 personas, de las cuales 22 perdieron la vida al ser arrastrado por la riada un autobús en Zestona. En algunas zonas se registraron más de 300 l/m2, lo que provocó en el arroyo Laminarteko Erreka una enorme avalancha de barro, rocas y agua que arrasaron con las instalaciones mineras, las cuales ya no pudieron retomar la actividad debido al enorme desembolso que sería necesario para recuperar la explotación, que desde entonces permanecen abandonadas hasta el día de hoy.

Otro hecho curioso que nos cuenta Venancio es que en el caserío Garro nació un famoso barrenero llamado Domingo Barinaga-Rementeria Urkiola (conocido como Txomin Garro o Txomin Barinaga), curioso personaje nacido en efecto el día 1 de octubre del año 1870, en la localidad de Etxebarria, Bizkaia en el caserío Garro, por ello sus apodos (Garro o Txomin Garro).

Domingo en su época fue considerado un fenómeno con la barra de barrenar por su gran destreza y habilidad, vivió en el barrio de la Barga de Abanto y Zierbena y en el barrio de Alén en Sopuerta en cuyas minas debió trabajar.  Murió a los 36 años de edad, el día 20 de mayo de 1906, por la impaciencia de arrimarse a un barreno que aún no había explotado en la mina Amalia Juliana del Monte Alén en Sopuerta.

Sacado de archivo histórico Genealogías Vascas:

XIV.- Domingo María de Barinaga Rementeria y Urquiola, nacido el 1-X-1870 en la anteiglesia de Echebarria (Bizkaia), y bautizado el mismo día en San Andrés, única parroquia de la misma, pasó a vivir en Las Encartaciones bizkaínas. En éstas, en Gallarta, Domingo Barinaga-Rementeria y Urquiola, conocido como Txomin de Garro, fue un minero; sólo un minero, que dejó su bucólico lugar natal, San Andrés de Echebarria, para ganarse la vida gastándola y arriesgándola en las negras minas de las Encartaciones, hasta acabar con ella en plena juventud, cuando contaba su trigésimo sexto aniversario, barrido por la explosión de un barreno.

El afamado artista Miquel Blay, gerundense, conocido por sus grandes y espectaculares esculturas, fabricadas en mármol, granito y bronce principalmente, destacando sus obras en Barcelona, Madrid, Montevideo, Buenos Aires etc., inauguró en 1903 en Portugalete una gran obra en honor al ilustre industrial e ingeniero Víctor Chavarri, con la cual ganó la primera medalla de oro en la exposición internacional de París en 1905.

Txomin Garro. Barrenador en las minas de Gallarta, nacido en Markina-Etxebarria (Bizkaia). A principios del siglo XX el artista gerundense Miguel Blay lo inmortalizó al plasmar una pareja de obreros, un minero (Txomin Barinaga) y un metalúrgico (Silvano Fernández) en el monumento levantado a Víctor Chavarri en la plaza de Portugalete. La escultura está formada por un busto en bronce de Chávarri sobre un enorme bloque de mármol de Carrara y una base de granito gris donde están situadas dos figuras ligadas a la tradición de la villa: un barrenador (Txomin Garro) y un ferrón (Silvano Fernández). Con esta escultura, el artista Miquel Blay ganó la Primera Medalla de Oro en la Exposición Internacional de París del año 1905.

Fotografía (archivo de la familia Gorrotxategi), en la cual podemos observar a unos mineros y militares en la mina Amalia Juliana en 1906, año en el cual el barrenero Domingo Barinaga Rementeria Urkiola falleció, el día 20 de mayo por la explosión de un barreno. En primer plano, con cachava y boina Julianon Gorrotxategi, dueño de la mina y jefe de Txomin Garro, quien el fatídico día intentó contener a Txomin para que esperara a que el último barreno estallara.

Informacion recogida de internet en la página euskalnet/Laviana/ genealogías vascas :

Pero Domingo, sólo un minero, de cuya muerte pronto se cumplirán cien años (2005), sigue y seguirá vivo por siempre; ahí le tenemos, en Portugalete, inmortalizado en el grupo escultórico erigido a Víctor Chavarri.
La Casería Garro, cuna que fue de Txomin, sita en la citada anteiglesia de Echebarria, figura en las fogueraciones de los años 1704 (dueño e inquilino Juan de Garro), 1745 (dueño Domingo de Garro e inquilino Antonio de Garro) y 1796 (dueño e inquilino Francisco de Loiola). Una etimología probable de Garro es lugar de la llama, de gar = llama, con el sufijo –o = sitio de.
En el año 1900 el Ayuntamiento de Portugalete decide construir un monumento a Víctor Chavarri, destacado portugalujo. Se encarga la obra al artista gerundense Miguel Blay. En opinión de Hernández Gallejones, este grupo escultórico es actualmente, año 2005, la pieza monumental más importante de Portugalete.
“En marzo de 1.901 –tomamos estos párrafos de la obra Personajes de Portugalete-, en su estudio de Las Arenas, el artista muestra a nuestras primeras autoridades, el boceto de la obra, y al referirse a la cara del monumento y al pie del bloque les explica:

“He puesto un grupo de valiente y sobrio contorno compuesto de dos obreros, uno de fábrica y el otro de las minas en la noble actitud del descanso. Este grupo en bronce imprimirá al conjunto del monumento un carácter viril.”

“Para esculpir el busto de D. Victor, Blay se informó lo mejor posible de su personalidad y figura, y para la pareja de obreros utilizó a nuestros dos personajes, un minero de Gallarta y un metalúrgico de Sestao.

“El primero de ellos, el barrenador, era Domingo Barinaga-Rementeria, alias Garro o Txomin Garro, dado que nació en el caserío Garro de Marquina-Echebarria. En las minas de Gallarta se había distinguido como el mejor barrenador puntista de su época. Si por la estatua conocemos su gran estatura, nos indica su fuerza el hecho de que, tras un accidente en las minas de La Barga, en el que perdió un ojo, se fue por su propio pie hasta el hospital de Triano donde soportó firmemente la operación que le practicó el doctor Areilza.

“Cuando la familia Gorrochategui, para la que trabajaba en Gallarta, se fue a las minas de Alén en Sopuerta, se llevaron con ellos a Garro. Un mal día, después de encender las mechas de los barrenos en la mina Amelia- Juliana, se hallaba éste junto al empresario, guarnecido debajo de la escalera de una casa haciendo la cuenta de las explosiones. Quedaba un barreno por explotar y Garro se impacientaba mientras Gorrochategui le aconsejaba calma. Su impaciencia no se lo permitió y al acercarse al tajo, el barreno hizo explosión alcanzándole de lleno”.

Ese mal día a que se alude en el párrafo anterior, fue el 20 de mayo de 1906. En el acta parroquial de defunción de Domingo, que hemos encontrado en los libros de la Iglesia Parroquial de Santa Cruz de Labarrieta, concejo de Sopuerta, se dice que “a 21 de mayo de 1906 yo, el infrascrito presbítero de la Iglesia Parroquial de Santa Cruz, mandé dar sepultura eclesiástica en el cementerio de la misma al cadáver de Domingo de Bariñaga y Urquiola (sic), natural de Marquina Echevarría, hijo de Miguel y María Andresa, de 36 años de edad, soltero… murió ayer a las cuatro de la tarde de muerte violenta ocasionada por lesiones mortales en el cerebro y pulmones, según certificación facultativa…

En el acta de defunción del Registro Civil de Sopuerta, también se escribe Bariñaga en lugar de Barinaga como primer apellido de Txomin; y en élla se indica que el accidente que provocó su muerte se produjo “a las tres de la tarde en la mina Amalia Juliana”.

Laminarteko Erreka, el río de la mina o el río de las Lamias

Otra cosa sorprendente de las minas de Garro es el muy curioso nombre del arroyo que las recorre, y que a la postre las destruyó, Laminarteko erreka, único río o arroyo con ese nombre en toda Euskal Herria, quizás pudiera ser un guiño mezcla de castellano y euskera en la cual el significado que podemos darte es “la mina del rio – el rio de la mina”

Casa de los mineros de Garro, bajo está, el arroyo Laminarteko Erreka, lugar sombrío y siniestro donde los haya, morada ideal para las Lamias.

Como desconocemos cuando comenzaron las explotaciones mineras en Garro y en cuyo caso si el nombre es muy antiguo no pudo hacer referencia a las minas, ya que entonces no existirían, cabe la posibilidad que el nombre haga referencia las lamias de río o Errekalamiak.

Las lamias, lamiak o laminak, son seres mitológicos del folclore vasco, su nombre deriva de las lamias griegas, aunque a diferencia de estas que son seres malignos y peligrosos, están son más bien benignas y amables (ayudan a los hombres construir dólmenes y puentes), viven en cuevas, remansos de los ríos, manantiales, estanques y pozos, casi siempre en contacto con el agua. Existen tres clases de lamias, dependiendo de donde viven, las Itsaslamiak, que viven en el mar y son semejantes a las sirenas con cuerpo de mujer y cola de pez, las Mendilamiak que tienen patas de cabra y viven en cuevas y las Errekalamiak, que son las que viven en los ríos y tienen patas de pato.

Las lamias pasan el tiempo peinándose sus largos cabellos con un peine de oro, mientras se observan en un espejo de mano, existen numerosos cuentos y leyendas sobre ellas, de las cuales la mayoría son ejemplarizantes y moralizantes, hablan del amor imposible, del trabajo, de favores que los humanos hacen a las lamias y como estas los recompensan a menudo con valiosos objetos de oro o convirtiendo en realidad deseos y sueños. Las lamias necesitan de los hombres para concebir su descendencia y la ayuda de comadronas para dar a luz, también son terribles en el enfado, cuando les roban sus valiosos peines o tratan de engañarlas para conseguir algo de ellas, a veces con inteligentes artimañas.

Lamia de Arrasate, cuenta la tradición que vivía en la cueva de Kobaundi.

Minerales de las minas de Garro

En las minas de Garro podemos destacar que las rocas más comunes son el cuarzo masivo y sobre todo basalto y lutita, podemos apreciar como curiosidad que algunas zonas rocosas de basalto y lutita tienen finas bandas de cuarzo formando unas atípicas septarias con cierto relieve debido a la erosión diferencial. También se ha encontrado algunos cuarzos sobre basalto de tipo alpino bien cristalizado con algunos ejemplares centimétricos. En las zonas de pared rocosa también podemos apreciar ciertas vetas de óxido de hierro y esfalerita (blenda acaramelada). Dentro de las minas también hay pequeñas flores de carbonato, seguramente de calcita o aragonito, así mismo costras concrecionadas que pudieran ser de este mismo mineral o quizás incluso de cerusita.

En las escombreras de las minas podemos encontrar buenos ejemplares de galena argentífera (sulfuro de plomo + plata) casi siempre asociada con esfalerita del tipo blenda acaramelada (sulfuro de zinc). También encontramos pequeñas trazas de calcopirita (bisulfuro de hierro y cobre) en algunas muestras se puede observar una ligera patina blanca que creemos pudiera ser cerusita por la ligera fluorescencia que muestra al ser iluminada por los rayos UVA.

Bioespeleología en las minas de Garro

Sorprendentemente la vida se abre camino en los lugares más estériles y difíciles para ello. Sin luz solar, una elevada humedad y sin prácticamente materia orgánica que la sustente, venimos observando recurrentemente que las minas de nuestro entorno son un hábitat para numerosas especies de organismos.

Desde los más básicos y elementales como son los musgos y líquenes que en este ecosistema encuentran la humedad y el frescor necesarios para que su desarrollo, pasando por setas y hongos esbeltos y de aspecto fantásticos con extraños colores y de tactos gelatinosos, plantas que se adaptan a las condiciones particulares de un entorno cavernícola, una rica variedad de artrópodos de las clases insectos, arácnidos e incluso crustáceos son habitantes habituales de minas y cuevas, gusanos y anélidos que se esconden en el sustrato y bajo las rocas, pero también de animales superiores como los vertebrados. Es muy habitual encontrar anfibios como ranas y sapos, también salamandras y tritones son visitantes frecuentes, mamíferos como los zorros, tejones, lirones, ginetas etc. usan las minas de refugio y madriguera, algunas veces para traer su descendencia otras como cubil donde devorar o guardar a sus presas, también para hibernar en los meses de invierno, y como no los más fascinantes de todos y el único mamífero volador que existe, los murciélagos, de los cuales podemos observar varias especies diferentes.  Este curioso animal es de hábitos nocturnos, por ello durante el día descansa y duerme en refugios al abrigo de la luz solar, saliendo a la noche para cazar insectos de los cuales se alimenta, viven la mayor parte del tiempo en cuevas y minas, en cuyo interior hibernan y tienen su descendencia, por último citaremos a las aves que también se refugian en este ecosistema y algunas especies hacen sus nidos en su interior, como golondrinas y vencejos, algunas veces hemos visto búhos y lechuzas.

En las minas de Garro tenemos ejemplos de algunas de estas formas de vida que enseñamos en las fotos que acompañan al reportaje.

Setas encontradas en el interior de la mina inferior de Garro.

Recogiendo muestras en una escombrera de las minas de Garro

Mina usada de polvorín.Caseta del generador hidráulico.

 

Detalle del generador.

 

Cantil y entrada de la mina inferior

En esta cascada estaría la supuesta entrada de la mina principal de Garro. Posible morada de las errekalamiak.

Parte superior entrada Minas de Garro

Mina superior de Garro.